El “síndrome del conductor automático” o cómo algunos hábitos al volante aumentan las emisiones de CO2

Midas

Ir al supermercado, llevar a los niños al colegio, desplazarse apenas unos kilómetros o realizar trayectos repetitivos en ciudad forman parte de la movilidad cotidiana de millones de conductores. De hecho, según el II Observatorio Midas de la Movilidad, casi el 70% de los españoles utiliza el coche a diario. Aunque suelen percibirse como desplazamientos de bajo impacto, distintos factores asociados a la conducción urbana pueden aumentar el consumo de combustible y, en consecuencia, las emisiones de CO₂. Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, Midas, cadena líder en el cuidado del automovilista a través de soluciones sostenibles de mantenimiento, reparación y movilidad, pone el foco en lo que denomina “conducción automática”: el conjunto de hábitos cotidianos al volante que se realizan de forma poco consciente y que pueden reducir la eficiencia del vehículo en el uso diario.

Según explica Francisco Fuentes, formador de Midas España, la percepción del impacto ambiental del coche suele asociarse a los viajes largos, aunque la conducción urbana frecuente también influye de forma significativa en el consumo. “En los trayectos cortos el motor no siempre alcanza su temperatura óptima de funcionamiento, lo que puede aumentar el consumo. A esto se suman hábitos habituales como las aceleraciones bruscas o una presión inadecuada de los neumáticos, que afectan a la eficiencia del vehículo”, señala.

La eficiencia del vehículo en ciudad: un factor clave

Desde la compañía explican que la conducción en entornos urbanos presenta condiciones que pueden aumentar el consumo respecto a trayectos más estables, como el tráfico intermitente, las detenciones frecuentes o la circulación a baja velocidad, que pueden influir en el rendimiento general del coche.

De acuerdo con estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la adopción de técnicas de conducción eficiente, junto con un correcto mantenimiento del vehículo, puede reducir el consumo de combustible entre un 10% y un 15% en condiciones de uso habituales, con el consiguiente descenso de las emisiones de CO₂ asociadas. En este contexto, desde Midas identifican los 5 hábitos cotidianos que, aunque pueden parecer inofensivos, tienen un impacto directo en el consumo de combustible y en las emisiones del vehículo, especialmente en entornos urbanos.

1. Exigir demasiado al motor en frío: Los desplazamientos de pocos kilómetros son especialmente ineficientes porque el motor no alcanza su temperatura óptima de funcionamiento. En esta fase, la combustión es menos eficiente y las emisiones de CO₂ aumentan. Para mitigar este efecto, los expertos de Midas recomiendan evitar aceleraciones bruscas en frío y mantener una conducción progresiva desde los primeros metros. En los arranques en frío puede ser útil iniciar la marcha de forma suave tras unos segundos, permitiendo la estabilización inicial de los sistemas del vehículo.

2. Conducir como si siempre se llegara tarde: El estilo de conducción influye de forma directa en la eficiencia del vehículo. Las aceleraciones intensas y las frenadas frecuentes pueden disparar el consumo por encima de lo necesario. Una conducción anticipativa, (con velocidad estable, lecturas tempranas del tráfico y aprovechamiento de la inercia), permite reducir tanto el gasto de combustible como las emisiones asociadas. Levantar el pie del acelerador con antelación antes de una parada, en lugar de frenar de golpe, es uno de los gestos más sencillos y efectivos que puede adoptar cualquier conductor.

3. Ignorar la presión de los neumáticos: Circular con una presión inferior a la recomendada incrementa la resistencia a la rodadura, lo que obliga al motor a trabajar más para mantener el mismo desplazamiento. Según la Comisión Europea, una presión inferior en tan solo 0,5 bares puede aumentar el consumo entre un 3% y un 5%; en casos de déficit mayor, los estudios del sector elevan ese impacto hasta el 7%. Revisar la presión una vez al mes es un hábito que

apenas requiere cinco minutos y que repercute directamente en el bolsillo y en las emisiones.

4. Exceso de peso en el vehículo: Transportar carga innecesaria en el maletero, como herramientas que nunca se usan, sillas de playa fuera de temporada o cajas olvidadas desde la última mudanza, incrementa la energía necesaria para la aceleración y el movimiento del vehículo. En ciudad, este efecto se amplifica: según RACE (Real Automóvil Club de España), cada 100 kg adicionales aumentan el consumo de un coche medio en aproximadamente un 6%. Vaciar el maletero de lo innecesario es una de las medidas más simples y sin coste para ganar eficiencia de inmediato.

5. Posponer el mantenimiento del vehículo: Elementos como filtros en mal estado, aceite degradado o una alineación incorrecta también afectan al rendimiento general del motor. Un mantenimiento adecuado es clave para garantizar la eficiencia del vehículo y reducir sus emisiones en condiciones reales de uso.

Del ahorro económico al impacto medioambiental

Más allá del ahorro en combustible, desde Midas recuerdan que una conducción eficiente también contribuye a mejorar la calidad del aire en las ciudades y a reducir la huella ambiental del transporte cotidiano.

“Cuando hablamos de sostenibilidad en movilidad, solemos pensar en el futuro, pero la realidad es que las decisiones que tomamos hoy al volante tienen un impacto inmediato”, añade Fuentes. “La sostenibilidad en movilidad no depende únicamente de la tecnología del vehículo, sino también de cómo se utiliza en el día a día”

Con esta advertencia, Midas busca fomentar una mayor concienciación sobre el uso eficiente del vehículo y promover prácticas de conducción más responsables en la movilidad cotidiana.

Además, para quienes quieran contribuir a que su vehículo sea lo más eficiente y menos contaminante posible, la compañía dispone de los neumáticos Midas Tenor 4, desarrollados con una menor resistencia a la rodadura, la cual reduce el esfuerzo del motor en cada trayecto y ayuda a optimizar el consumo de combustible y a disminuir las emisiones de CO₂ en la conducción cotidiana.

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