Por Alberto Pascual, Executive Director de Ingram Micro
La ciberseguridad ha dejado de ser un tema solo relevante para expertos en tecnología o grandes empresas. Hoy en día, todos estamos expuestos a los riesgos que surgen de un entorno digital cada vez más complejo, especialmente en fechas de gran volumen de compras online como sucede ahora de cara a Navidad.
La prevención de las ciberestafas comienza con un principio básico: la atención. A menudo, las víctimas caen en trampas porque no están lo suficientemente alertas, y los delincuentes aprovechan precisamente esos momentos de descuido. La creciente dependencia de múltiples pantallas y dispositivos ha disminuido nuestra capacidad de concentración, lo que aumenta la vulnerabilidad ante estos ataques.
Uno de los riesgos más comunes son las tiendas online fraudulentas. Estos sitios web ofrecen productos a precios extraordinariamente bajos para atraer a las víctimas. Para evitar caer en este tipo de fraudes, se recomienda siempre verificar la autenticidad de la tienda, buscando referencias en otras plataformas y revisando los comentarios de usuarios en diversas redes sociales. Este tipo de precaución es similar a lo que haríamos en el mundo físico, cuando al tratar con alguien desconocido buscamos referencias antes de hacer negocios. Como regla general, se recomienda desconfiar si nos ofrecen productos a precios increíblemente bajos o si nos piden dinero por adelantado. En tales casos, la desconfianza debería ser inmediata.
La seguridad de los métodos de pago también es una preocupación y peligro real. Es importante utilizar siempre plataformas de pago seguras, como PayPal, o recurrir a tarjetas virtuales que no requieran compartir los datos de nuestra cuenta bancaria o tarjeta. De esta forma, minimizamos el riesgo de que nuestros datos sean robados o mal utilizados.
Peligros para las empresas
Sin embargo, los usuarios no son los únicos objetivos de los ciberdelincuentes. Las grandes empresas también son víctimas frecuentes de ataques cibernéticos. Por ello, las empresas deben ir más allá de la simple implementación de medidas preventivas y centrarse también en los planes de contingencia. Si un ataque tiene éxito, las empresas deben ser capaces de restaurar rápidamente sus sistemas y recuperar la información para minimizar el impacto. La inteligencia artificial juega un papel fundamental tanto en la detección de amenazas como en la recuperación de datos, permitiendo que las empresas se anticipen a posibles ataques y respondan con rapidez.
En este contexto, el panorama de la ciberseguridad se está transformando. Los ciberdelincuentes no solo se han vuelto más ingeniosos, sino que también han comenzado a usar la misma tecnología avanzada que las empresas para protegerse. Esta simetría en el uso de la tecnología hace que la ciberseguridad sea un reto constante. La clave está en no bajar la guardia.
La ciberseguridad es responsabilidad de todos, desde los ciudadanos hasta las grandes corporaciones. La educación en este campo es vital para prevenir ataques. Estar alerta, ser cautelosos y utilizar las herramientas tecnológicas adecuadas para proteger nuestros datos es esencial para navegar de forma segura en el entorno digital.
Alberto Pascual es director ejecutivo de Ingram Micro (negocio de valor y B2B), y lleva en la compañía cerca de 30 años. Es Ingeniero Superior de Telecomunicación por la UPM y Máster en Alta Dirección de Empresas (PADE) por el IESE-Universidad de Navarra. Además de sus responsabilidades directivas, cabe destacar su vocación solidaria como patrono de la Fundación Neuroblastoma, dedicada al apoyo de la investigación sobre el cáncer infantil.