La rápida adopción de agentes de inteligencia artificial está transformando la manera en que las organizaciones operan, impulsando la automatización, la personalización de servicios y la mejora de la eficiencia y de la productividad. Sin embargo, su integración en procesos críticos también plantea nuevos desafíos de ciberseguridad, ya que estos sistemas acceden a datos sensibles, toman decisiones autónomas y amplían la superficie de riesgo, donde los modelos tradicionales de protección resultan insuficientes.
Casi el 70 % de las empresas españolas ya utilizan agentes de IA en la gestión de sus negocios, según un estudio de SAP. Entre los peligros que señalan los encuestados destacan la falta de control sobre la privacidad de los datos (27,5 %) y la opacidad en los resultados generados (26,9 %), lo que refuerza la necesidad de espacios de trabajo virtuales flexibles, que garanticen el blindaje de la información, la trazabilidad de las acciones y un adecuado seguimiento de los accesos. La consolidación de aplicaciones, datos y servicios reduce la dispersión de los datos, limita posibles incidentes de seguridad y facilita la gobernanza en escenarios distribuidos y con alta movilidad.
Otro desafío surge cuando los usuarios pueden elegir libremente qué agentes de IA utilizar. Esto puede generar pérdida de control sobre la información y sobre la fiabilidad de los resultados, ya que las recomendaciones que estos sistemas emiten no siempre están alineadas con las políticas corporativas. La solución pasa por homologar los agentes y asignarlos únicamente a los perfiles que realmente los necesitan. Mediante un acceso supervisado y estructurado, con definición de perfiles y calendarios de uso, las empresas pueden garantizar un uso responsable y seguro de estas tecnologías.
El informe FutureScape 2026 de IDC anticipa que, en apenas un año, el 40 % de los puestos en grandes empresas implicará trabajar con agentes de IA, consolidando la IA agentica como eje estratégico de la transformación empresarial. Además, el estudio alerta de que el 20 % de las grandes corporaciones podría enfrentarse a sanciones o incluso a despidos de CIO por fallos en el control de estos sistemas, subrayando la necesidad de contar con políticas claras de asignación y supervisión.
Para responder a estos retos, Virtual Cable propone la virtualización del puesto de trabajo como vía para consolidar la seguridad y el control sobre los agentes de IA. Su solución UDS Enterprise permite un acceso personalizado y seguro, garantiza que solo se utilicen sistemas verificados por la empresa y que sus recomendaciones se mantengan coherentes con los objetivos y políticas corporativas. Además, facilita el despliegue de espacios digitales controlados y trazables, con gestión centralizada, contribuyendo a la confianza, el cumplimiento normativo y la continuidad de los procesos críticos.
«La adopción de agentes de IA transforma la operativa de las empresas y exige que la ciberseguridad deje de ser una capa adicional para integrarse desde el diseño de los espacios de trabajo digitales. Por eso, se ha incorporado incluso encriptado post-cuántico, anticipándonos a amenazas futuras», afirma Fernando Feliu, Executive Managing Director de Virtual Cable. «Contar con entornos flexibles y bien definidos, donde se controlen accesos, identidades y flujos de información, permite reducir la superficie de riesgo, mejorar la trazabilidad y minimizar el impacto de posibles incidentes».
Frente a la proliferación de agentes de IA y amenazas emergentes, Virtual Cable recalca la importancia de alinear innovación y ciberseguridad, promoviendo arquitecturas de smart digital workplace que refuercen la confianza, protejan los activos críticos y faciliten la transformación digital de las organizaciones sin comprometer la protección de la información.
